
Cronología Histórica
1602 – La familia Luna de España compra 40.000 hectáreas que se convertirán en Cusín.
1603 – Cervantes escribe Don Quijote.
1735 – 43 – Charles Marie de La Condamine explora la línea ecuatorial.
1802 – Alexander Von Humboldt explora Ecuador, escribe Viaje por el Cosmos.
1832 – Charles Darwin visita las Islas Galápagos.
1853 - 55 – Frederic Church* recorre la Sierra ecuatoriana a caballo, dibujando sus paisajes. 1857 – Church regresa al Ecuador (se exhiben sus cuadros en la biblioteca de Cusín).
1941 – Perú invade Ecuador
1942 – Se firma el Protocolo de Río declarando la paz entre Ecuador y Perú.
1945 y 1964 –Se decretan reformas nacionales; el 90% de la propiedad de Cusín se redistribuye.
1966 – El dueño de Cusín, señor Eugene Metz, hace reformas constructivas.
1970 – Se vende la Hostería Cusín a la familia Creighton; se construye la Carretera Panamericana.
1990 – Cusín, una hermosa ruina arquitectónica, rica en atmósfera y con jardines de gran potencial, se compra por tercera vez.
1991 – Los establos se convierten en las casitas del jardín/garden cottages Nº 22, 23, 24.
1993 – Se construye la Suite Nº 18, las casitas del jardín/garden cottages Nº 10 y 25 (esta última con arquitectura de iglesia y bautizada en broma “Frederic’s Church” en honor al destacado artista del siglo XIX*).
1995 – Se construye El Monasterio (con 18 habitaciones para huéspedes y salón de conferencias).
1998 – Se construyen los establos y la Recepción.
1998 – Se construye la primera de las 12 casas privadas.
1998 – Ecuador y Perú firman un tratado de paz finalizando la disputa fronteriza.
2001, noviembre – Se firma la Constitución del Ecuador en Cusín.
2001, diciembre – Apertura del hotel hermano de Cusín, Las Palmeras Inn.
2002 – Se transforma la Casa Central con la construcción de los patios anteriores y laterales. 2003 – Con la construcción del jardín acuático de El Monasterio, se concluyen 13 años de restauración.
*Frederic Church, destacado artista estadounidense del siglo XIX y miembro de la Escuela del Río Hudson, recibe su inspiración para visitar Ecuador después de leer Viaje por el Cosmos de Von Humboldt. Sus cuadros reflejan la divinidad de la naturaleza; se exhiben grabados de su obra en la Sala de Lectura de la biblioteca.
Hacienda Cusín, 1602 - 2005
La prominente familia Luna compró la Hacienda Cusín en España, en el año de 1602, en una subasta del Rey Felipe II, de España. La hacienda comprendía los valles de Gualavi y La Rinconada, y todas las tierras entre los valles y el lago. La propiedad abarcaba aproximadamente 40.000 hectáreas, que se mantuvieron hasta su división en 1945 y 1964.
La Hacienda tomó su nombre del monte situado a la cabeza del valle de La Rinconada. Es difícil determinar el origen del nombre del monte aunque son probables dos posibilidades: la primera, según la tradición, Cusín era el nombre de un cacique indígena que luchó contra los Incas en las primeras décadas del S. XVI, justo antes de la llegada de los españoles; la segunda posibilidad, y la más probable, es que el nombre se deriva de un tipo de escarabajo blanco que aparece cada año durante los días de noviembre; considerado un manjar, el insecto abunda principalmente en esta localidad, lo cual le otorga cierta fama. En kechwa a la larva de los escarabajos se le llama “cuso” (cut-so), y es posible que esta palabra haya dado su nombre a la zona. El escudo heráldico de Cusín, que aparece en toda su vajilla y papelería, se hizo inspirándose en el “cuso”.
A lo largo de los últimos 400 años, Hacienda Cusín permaneció principalmente en manos de dos familias de origen español. Cusín funcionaba como una propiedad agropecuariahasta que fue convertida en un hotel por Eugene Metz, un norteamericano que ingresó en la familia Chiriboga, los dueños de Cusín, al casarse con una de sus miembros. La Carretera Panamericana todavía no se había terminado de construir, y el viaje de Quito a Otavalo duraba varias horas. Durante este periodo, el mercado de Otavalo se abría solamente los sábados, muy temprano por la mañana, durante unas pocas horas, y los visitantes solían pasar largas temporadas en la zona. Seguramente estas estancias prolongadas despertaron la necesidad de establecer un hotel.
En 1966, Metz inició la construcción de la casa central en el lugar antes ocupado por el granero (ver las fotografías de Cusín como un edificio desvencijado de un piso, a la derecha de la chimenea en el bar de Cusín). Se les cobraba a los huéspedes 35 sucres (aproximadamente $4) por noche con cena. Todas las habitaciones estaban amuebladas con antigüedades. Los trajes de etiqueta eran el atuendo obligatorio en las noches, y el espectáculo antes de la cena incluía una presentación en el piano de un musical de Broadway, seguido por una procesión de sirvientes que ingresaban en el comedor guiando a animales salvajes. Los animales se mantenían en jaulas en la parte baja del actual patio de la biblioteca.
En 1970, cuando escaseaban los turistas, Metz vendió el hotel, poniendo fin a tres siglos de posesión del hotel por la familia Chiriboga. La familia Creighton, los nuevos dueños y anteriores gerentes de Cusín, intentó emprender una plantación de rosas, vendió todos los terrenos circundantes y dejó que Cusín se deteriorase.
Hasta 1990, el camino hacia Cusín, deteriorado y frecuentemente inundado, estaba flanqueado por muros de adobe que se derrumbaban. Resultaba penoso observar la decadencia de la hostería de Cusín con sus14 habitaciones estropeadas, varias con baños mal construidos en las esquinas. Ovejas y caballos envejecidos y enfermos pisoteaban los jardines. La mayoría de los caminos, si no eran de cemento agrietado, eran de tierra y estaban mal drenados. La cocina, escasamente equipada, que ocupaba apenas un tercio del tamaño de la cocina actual, era un laberinto de pequeñas habitaciones con techos a punto de derrumbarse. Las luces de iluminación eléctrica se fundían a diario, sobre todo en las épocas de lluvia. Con razón, al cabo de un año los nuevos dueños de la vecina y casi caduca plantación de rosas bloquearon las alcantarillas abiertas de Cusín. Una autoritaria operadora de la central telefónica –personaje salido directamente del poema “Bajo el bosque lácteo” del poeta Dylan Thomas– conectaba un teléfono de manivela de finales del siglo XIX (exhibido ahora a la izquierda de la entrada al bar).
Los diez miembros del personal estaban desmoralizados y mal vestidos. El comedor, mal iluminado por dos grandes focos, sólo tenía una ventana (en el extremo final de la estancia) y sus pequeñas y folklóricas sillas se volcaban cuando los huéspedes se enderezaban. Apenas se había amoblado el Salón Bolívar y el sol penetraba a través de las raídas cortinas clavadas al techo. Unas gaitas cansadas adornaban el bar fabricado en madera contrachapada. Sin embargo, todavía se percibía la rica atmósfera arquitectónica y unos jardines de gran potencial si se los cuidaba con esmero.
En 1990, la familia Creighton vendió Cusín al actual dueño, Nicholas Millhouse, quien emprendió el ambicioso proyecto de reacondicionar los edificios, restaurar las áreas verdes, y construir nuevas y hermosas instalaciones. Con miras al turismo internacional, se retomó el nombre original de la hostería, Hacienda Cusín.
En 1993, se incrementó considerablemente el número de huéspedes de la Hacienda gracias a varias reseñas sobre Cusín publicadas en el New York Times y la Revista Viajes y Ocio, que fueron seguidas por menciones en guías, periódicos y revistas internacionales. Como consecuencia, los ingresos adicionales proporcionaron el capital necesario para la construcción requerida y la contratación de personal adicional. La compra de tierras en el valle de Gualavi permitió ampliar el espacio para mantener los caballos de Cusín y cultivar hortalizas para la cocina. La construcción de El Monasterio en diciembre de 1995, a poca distancia de Cusín, atravesando sus jardines, proporcionó un espacio adicional para recibir a más huéspedes y realizar congresos, bodas y festividades de temporada.
El Monasterio de Cusín
El Monasterio, un lugar independiente que ofrece alojamiento privado y un ambiente para la reflexión, se caracteriza por sus jardines coloridos y sus misteriosos patios empedrados. Está construido para acoger congresos y discutir ideas contemporáneas decisivas para el mundo cambiante del futuro. El Monasterio también resulta idóneo para celebrar los logros y triunfos de la vida. El Monasterio, la “computadora” de la Edad Media, era un lugar de encuentro para las mentes preclaras y un rincón de inspiración para la creatividad impulsiva. Resultó atractiva e interesante la idea de levantar un monasterio en la actual era de la informática, de la misma forma que nos pareció apropiado construir una edificación de estilo histórico en el paisaje ancestral de Imbabura.
El Monasterio fue diseñado por Joshua Davis de Nueva York, un graduado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Cornell, y un estudiante de Aldo Rossi. A comienzos de 1995 se inició la construcción de trece habitaciones para huéspedes, un bar y una torre de recepción en un terreno baldío, la obra se terminó a tiempo para celebrar una boda en Nochevieja de ese mismo año. El salón de conferencias, Salón Cotacachi, el comedor, cocina y las habitaciones 39 y 40 (construidas por Manuel Sánchez) estuvieron listas en la Navidad de 1996. Segundo Chumañia y un equipo de 34 albañiles construyeron los edificios, mientras que Marcia Simon, Gerente General desde 1990 hasta 1997, supervisó su evolución. Manuel Ayora pintó los murales y las coloridas paredes que pueden observarse en todo el recinto. Leonardo Chumañia fabricó a mano las camas que imitan estilos antiguos, y la familia Andrango de Agato tejió artesanalmente las hermosas colchas. El Sr. Millhouse trabajó con los jardineros de Cusín, Manuel Calle y su equipo, para crear los jardines paisajísticos. La mayoría de las plantas provinieron de los jardines de Cusín.
El Monasterio cuenta con 18 habitaciones para huéspedes, amobladas y decoradas con artesanías andinas. Todas las habitaciones poseen techos envigados y baños privados, y 15 de ellas tienen chimeneas de leña de estilo kiva. El Monasterio cuenta con comedor, salón, biblioteca, televisión con recepción satelital y VCR, bar, salón principal de conferencias (también utilizado para bailes y festejos), cinco salones para seminarios, tres patios, cuatro jardines separados, baños públicos y un jardín acuático. Sus dos torres (una con un ‘pasadizo secreto’) brindan vistas panorámicas de los paisajes circundantes en los que destacan el monte Imbabura, de 4.600 mts., y el pintoresco Lago Imbacocha (Lago San Pablo).
En 1998, Pamela Janssen asumió el cargo de Gerente General durante 18 meses. Pamela trabajó incansablemente y estableció las bases de un fuerte sistema gerencial para esta creciente empresa.
El actual Gerente General, César Arcos Maldonado, continuó la labor de Pamela. César asistió a cursos de capacitación gerencial, incluyendo la Escuela de Administración Hotelera de la Universidad de Cornell, y pronto impuso su sello personal.

